Sobre todo lo que hace grande a este Santo Varón de Dios al igual que su Bendita Esposa, es su confianza en el Señor, pues supieron escuchar con gran humildad y docilidad la voz de Dios como nos dice la Sagrada Escritura: "Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer." (Mat. 1,19-20, 24).
"Si el Carmelo tiene la gloria del Culto Josefino, es por el incremento que le dio Santa Teresa, continuado por sus hijas e hijos, quienes proclaman gozosos con su Sta Madre: " San Jose es mi verdadero padre y señor". Por ello es protector especialisimo del Carmelo Teresiano desde sus origenes"
viernes, 4 de noviembre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
“La Iglesia, que, como sociedad del Pueblo de Dios, se llama a sí misma también la Familia de Dios, ve igualmente el puesto singular de San José en relación con esta gran Familia, y lo reconoce como su Patrono. Esta meditación despierta en nosotros la necesidad de la oración por intercesión de aquél en quien el Padre celestial ha expresado, sobre la tierra, toda la dignidad espiritual de la paternidad. La meditación sobre su vida y las obras, tan profundamente ocultas en el misterio de Cristo y, a la vez, tan sencillas y límpidas, ayude a todos a encontrar el justo valor y la belleza de la vocación, de la que cada una de las familias humanas saca su fuerza espiritual y su santidad”.
(Beato Juan Pablo II)
martes, 11 de octubre de 2011
Oración a San José
A Vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José, y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios; por el amor paternal que profesasteis al Niño Jesús, os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades. Proteged, prudentísimo custodio de la Sagrada Familia, al linaje escogido de Jesucristo; preservadnos, Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción; sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, oh, poderosísimo Protector nuestro! en el combate que al presente libramos con el poder de las tinieblas, y del mismo modo que en otra ocasión librasteis del peligro de la muerte al Niño Jesús, defended ahora a la Santa Iglesia de Dios de las asechanzas del enemigo y de toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros, con vuestro perpetuo patrocinio, a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos y sostenidos con vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente, y obtener la felicidad eterna del cielo.
Amén.
sábado, 10 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
"Consideramos el amor que San José llevaba a María, su santísima esposa. Ella fue la más hermosa de todas las mujeres. Ella era más humilde, más pura, más obediente, más inflamada por el amor de Dios, que todos los ángeles y de todos los hombres que han sido o serán creados. Por lo tanto, ella merece todo su amor. A esto hay que añadir la realización del amor que ella tuvo para él, y el hecho de que Dios había elegido como su amada Madre".
San José, obtenga para mí un gran amor a María santísima, tu cónyuge.
sábado, 13 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
«Pues como el suyo era matrimonio, y matrimonio virginal, así lo que la Esposa dio a luz virginalmente, ¿por qué no iba a aceptarlo castamente el esposo? Pues lo mismo que la esposa lo era en castidad, en castidad era el esposo; y lo mismo que Ella era casta Madre, él fue casto Padre. En su corazón él cumplía un oficio mucho mejor que otro que lo desea realizar sólo carnalmente. Pues quienes adoptan hijos, tienen más castidad al engendrarlos en el corazón que los que carnalmente pueden tenerlos. Por tanto, José no sólo debió ser padre, sino serlo al máximo... En resumen, todos los bienes del matrimonio se dieron en los padres de Cristo: la prole, la fidelidad, el sacramento. La prole la reconocemos en la Persona del Señor Jesús; la fidelidad, porque no hubo adulterio, y el sacramento, pues no hubo separación ni divorcio... ¿Cómo era padre? Tanto más profundamente padre cuanto más casta fue su paternidad... El Señor no nació del germen de José. Sin embargo, a la piedad y a la caridad de José, le nació un hijo de la Virgen María, que era Hijo de Dios»
(San Agustín, Sermón 51)
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